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jueves, 18 de abril de 2013

El que sobra en el Real Madrid es Mourinho




Mourinho es un personaje altamente conflictivo. Allá donde va, siembra la discordia. Será porque sigue el criterio de que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, o de que “divide, y vencerás”.

Efectivamente, su perfil psicológico, abundantemente puesto de manifiesto en toda ocasión hasta para el más lerdo, es el de un paranoide que resbala incesantemente hacia lo  social- (o convivencial-) -mente  peligroso. Porque tiene un desmedido afán de protagonismo  excluyente.

Si en tiempos del divertido comediógrafo  Alfonso Paso  hubiese existido la figura de este despótico entrenador de fútbol que cree, según aparenta, que ser un  empleado  ya le da derecho a desplazar a los propietarios que le emplean y pasar él  a ser  el propietario  feudal  --timonel exclusivo--  que a todos convierte en  vasallos  sumisos, habría sido seguro que, en una de sus obras teatrales, ante un despistado que cuando le piden con insistencia ‘¡ fuego ! " para el pitillo lo interpreta como que hay un incendio y exclama:  ¡los ingenieros primero, los ingenieros primero !,  seguro que habría convertido esta frase en un ¡Mourinho primero, Mourinho primero !

Pues no. El que sobra en el Real Madrid en estos momentos es Mourinho. Su comportamiento con el legendario e histórico (a pesar de su envidiable juventud) Íker Casillas resulta tan  repugnante  que es la gota de agua --o más bien todo un chorreón-- que rebosa el vaso.

¿Qué diría este  ‘führer’  de pacotilla --o  ‘líder’  que nada  lidera  sino sólo  a sí mismo-- si, porque trabajando se rompiese una mano (como le sucedió a Casillas), ya le tirasen al cubo de la basura... como él quiere hacer con  Íker?  ¿Qué clase de  ‘eutanasia laboral’  es ésa?

Y ¿por qué? Sin duda porque, en su perfil psicológico, de pertinaz  autoidolatración del becerro de oro en que se erige a sí mismo  y con carácter rígidamente excluyente además, no soporta que en este planeta pueda existir alguien que no se avenga a lo que obsesivamente parece ambicionar y que viene a ser lo mismo que pedía el demonio en la tentación del monte: que  “postrándose todos ante él, le adoren”.

Lo cual vaya dicho también como advertencia a Florentino Pérez  (presidente del Real Madrid)  y  a todos los socios de ese club: ha llegado la hora de  que Mourinho se marche  con viento fresco,  so pena de que todos se conviertan en sus ‘hechizados’ esclavos…

¡No, Mourinho, no!: visto lo visto, el único que ya sobra en el Real Madrid es usted.

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